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El sentido de la vida

Filosofía materialista en el magistral sistema geométrico de Gustavo Bueno, que escudriña y desmenuza la ética y la moral de forma exhaustiva. Un trabajo concienzudo como el de ese hombre que sirve de ejemplo en uno de los títulos del libro: el inventor que entrega todo su tiempo y esfuerzo a tratar de construir un “perpetuum mobile”, objetivo imposible que hace su labor absurda, incluso ridícula por una falta real de sentido, aunque pueda quedar revestida de sentido en un terreno psicologista o costumbrista. Cabe pensar que ese iluso ingeniero, en su esforzado trabajo, obtenga algún hallazgo parcial o marginal que tenga valor, ínfimo en relación a su primordial objetivo, como pueda tenerlo el pobre filósofo metafísico que sumergido en una ideología falaz llegue a construir algún que otro silogismo-calderilla.

El Padrino

La clave del enorme éxito de esta película de Francis Ford Coppola se debe a que no se trata sólo de una historia de mafiosos bien contada, sino que se adentra profundamente en la psicología de sus personajes. Cada persona actúa de diferente forma ante el miedo, el poder o la traición, pero podría decirse que nadie puede sustraerse a una pasión animal y primaria ante estas experiencias, sobre todo si son intensas y brutales. El elemental refugio y apoyo en caso de desamparo es la familia, que se convierte en arcano, principio y fin de todo sentido. Es esta la principal historia de la película: la de una familia que teje su destino en un ambiente hostil y criminal pero que sin embargo se nutre de la misma entrega, ternura y denuedo que en cualquier otra existe entre padres, hijos y hermanos. La conmovedora fuerza melancólica de su fotografía y de su inolvidable música son ya todo uno en nuestro imaginario cinematográfico.

Batalla de las Navas de Tolosa

El año pasado se inauguró el Museo de la Batalla de las Navas de Tolosa en la zona donde tuvo lugar esa tremenda contienda. La batalla ocurrió el 16 de julio de 1212, y enfrentó a un heterogéneo contingente cristiano liderado por el rey Alfonso VIII de Castilla contra el califa almohade Muhammad al Nasir. Según cuentan las crónicas la lucha fue muy disputada y encarnizada, con decenas de miles de muertos. La humillación que las tropas de Alfonso VIII sufrieron en Alarcos 17 años antes, fue decisiva para que el rey  adoptase la firme determinación de tomar cumplida venganza en la Sierra Morena, en una zona perteneciente en la actualidad al municipio jiennense de Santa Elena. Son dignos de estudio los avatares previos, los personajes que intervinieron y los cálculos estratégicos pergeñados en este histórico y decisivo acontecimiento que inclinó definitivamente el fiel de la balanza en el equilibrio de fuerzas de la Reconquista. Este edificio constituye un privilegiado observatorio de lo que allí ocurrió hace cerca de 800 años.

Insoportable burocracia

En España tenemos una panoplia de tributos y leyes incoherentes, redundantes, contradictorias, confusas, inconsistentes y/o ineficaces que se multiplican por 17+2 que son el número de pequeños estados feudales dentro del estado (pura negación del todo y la parte). La normativa a cascoporro se precipita sobre el ciudadano en forma de leyes, decretos, reales decretos, convenios, órdenes, reglamentos, que fomentan la mecanización y robotización del individuo, totalmente saturado de intervencionismo, con políticos y jueces subidos todo el día en nuestra chepa. El dirigismo y el “horror vacui” se hace fuerte desde la más tierna infancia, con políticas de juventud que nos dictan cómo hay que hacer uso del ocio y del negocio. El afán del estado de asomar sus narices en cualquier asunto de la gente, conduce a poner a sueldo a sindicalistas, asociaciones de vecinos, academias de cine y en general cualquier plataforma ciudadana que puede servir de altavoz para las proclamas políticas. El individuo que pretenda promover cualquier iniciativa social, empresarial o cultural al margen del “establishment” pero ateniéndose fielmente a la legalidad vigente, está condenado a quedar petrificado como estatua de sal a la primera de cambio, por esa maraña jurídica paralizante, de tal modo que la picaresca y la corrupción no sólo se favorecen sino que son inevitables para poder sobrevivir a tamaña fuerza asfixiante. Hasta el modelo económico va a ser dictado por nuestro régimen legalista sin tomar en consideración la máxima jesuítica: “en tiempos de tribulación no hacer mudanza”, o la más pedestre: “con las cosas de comer no se juega”. El pueblo español saldrá adelante ¡?, pero señores recaudadores-legisladores, ¡denle hueco coño, denle hueco!

Lo gótico

En nuestra línea habitual de confundir el culo con las témporas, surge la “moda gótica” que ha hecho presa entre muchos de los púberes y también entre talludos no tan púberes. Resulta que el término viene de “godo”, es decir, de los pueblos germánicos que ocuparon los territorios del sur de Europa en la Alta Edad Media y que enseguida se convirtieron en devotos cristianos. El arte gótico tiene como principal exponente a las catedrales del siglo XII que con sus arcos ojivales y sus estilizadas formas tratan de llamar a los fieles a la espiritualidad. Más tarde, en el siglo XVIII se denominó novela gótica a las narraciones de misterio que se escriben en esa época. El mercado pletórico hace un refrito con un poco de misticismo del arte arquitectónico, con el lánguido romanticismo entre niebla y ruinas, con el estulto vampirismo y la música satánica dando lugar a un producto rocambolesco en forma de ropones negros, maquillajes que hagan parecer mortecinos a sus usuarios, colgantes y cedés musicales, listos para consumir por adolescentes bobalicones de cualquier edad.

Bancos

El sistema capitalista (el único sistema económico viable para las comunidades humanas conocido hasta el momento) debe basarse necesariamente en la existencia de una elite poderosa de carácter hereditario, verdadero poder fáctico que influye decisivamente en todos los órdenes sociales e institucionales cuando no los domina por completo, en una burguesía de nuevos ricos que han conseguido medrar por razones diversas, y en un inmenso grupo de individuos masa que en diferentes épocas o territorios han recibido nombres tales como: plebeyos, siervos, vasallos, súbditos, etcétera, términos descarnados y ajustados a la realidad. En nuestra época donde se impone el eufemismo y la imagen mentirosa, el poder de toda la vida ha sido imantado por el dinero, y el arma sofisticada que se ha empleado masivamente las últimas décadas ha sido el crédito que se ha ofrecido al plebeyo moderno (el ciudadano u hombre masa de Ortega) con el fin de atraparlo en una tela de araña consumista. Este nuevo vasallo al que se ha convencido de ser poseedor de todo tipo de derechos, se le ha tentado, seducido y empujado hacia el deslumbrante mundo del consumo echando mano del crédito, de forma que mediando cajas, bancos, financieras y engendros del mismo tenor, se consigue que al adquirir un coche este sujeto pague finalmente dos, o que al comprar su anhelada casa, afloje el precio de tres, eso sí, cómodamente, en treinta o cuarenta años. La elite se ha vuelto tan avariciosa que ha atrapado en su red algo que no puede digerir, y el modelo del siervo moderno como pieza de engranaje con casa-coche-vacaciones-hipoteca ya no sirve. Es hora de volver a la cruda realidad y retomar a los sabios clásicos, para esta cuestión en particular es imprescindible Diógenes de Sínope.

De las virtudes morales

Las virtudes morales de nuestra cultura greco-latina han girado tradicionalmente en torno a las ideas de prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Por su parte la tradición judeo-cristiana ha dado prevalencia a las virtudes teologales: la fe, la esperanza y la caridad. Ni que decir tiene que la cuestión de la libertad individual debe estar y de hecho ha estado conflictivamente en solfa siempre que la moral entra en juego, dado que no es posible la una sin la otra. Entre las virtudes citadas señalo hoy como pilares esenciales para el ejercicio de la libertad, por un lado a la fortaleza (que es una adquisición del pensamiento en el ágora), y por otro a la caridad (generosidad hacia el prójimo, legado de los Evangelios). La firmeza sustenta la dignidad propia que casi siempre también es depositaria en mayor o menor grado de la de otras personas allegadas, las ausentes, o aquellas que perdieron su propia firmeza por la enfermedad o por la muerte. La generosidad no es posible sin la firmeza, y si se intenta, el resultado se convierte en una suerte de hipocresía meliflua, inmoral por supuesto.

Budismo

La vida entendida como un fluido turbulento. Un líquido que queda retenido en el recipiente de un cuerpo vivo, que migra del cuerpo muerto como el té de una taza rota; su fin es un océano quieto y eterno al que llaman “nirvana”, con total ausencia de la pasión y el sufrimiento que provocan el apego a la ilusión falaz del ego. Heredero de un hinduismo reinterpretado por Siddhartha Gautama en términos soteriológicos, el camino medio constituye una expresión religiosa de sublime misticismo donde el individuo contempla el acontecer de su vida como una lección permanente que estudia y asimila a través de la meditación. El Zen es su adaptación cultural más sutil, delicada y perfeccionista como ha dejado escrito, entre otros, don Enrique Miret Magdalena, teólogo español fallecido recientemente.

Judaísmo

Los usuarios de la kipá y sus antepasados son y han sido un pueblo particularmente inclinado a la briega; la atenta lectura del Antiguo Testamento lo evidencia, los evangelios lo resalta y la diáspora que se cierra tras la Segunda Guerra Mundial, después de la terrible “Shoha” lo ratifica del todo. Un colectivo al que Dios habla directamente al oído. Desde Moisés, el hebreo está siempre alerta a la llamada de la divinidad para cumplir sus deseos, no es esto cualquier cosa, se trata del pueblo elegido, nuestros hermanos mayores en la fe como dijo el Papa Wojtyla. Su primogenitura entre las religiones monoteístas del Libro les hace portadores de un halo mítico y acreedores de un interés doxográfico imprescindible para entender lo que hoy somos en esta parte del orbe.

Henry: retrato de un asesino

Película de culto para muchos. Lo cierto es que algo no debe funcionar muy bien en la cabeza de alguien que disfrute con una película de este tipo, precisamente por tratarse de una recreación muy creíble, muy real y cercana, bien realizada, con un ambiente asfixiante, abominable, muestra la inmundicia humana de la psicopatía, la manera cómo un homínido no llega a adoptar el rango de persona. Un solipsismo atroz que no se encuentra a sí mismo por estar incapacitado para encontrar a los otros, ensimismamiento de odio lacerante que no puede hacer otra cosa que producir dolor y muerte. Su interés viene dado por la imperiosa necesidad de olvidarla, hace más incomprensible si cabe el gusto por lo feo, por lo inhumano, por la morbosidad obscena tan de moda, sedienta de destrucción "gore", de odio, de violencia, de muerte, de vacío, de nada. El "thanatos" freudiano.

Apocalipsis

Se trata de una serie documental de "National Geographic" de seis episodios, sobre el decurso de la Segunda Guerra Mundial, que presenta como singularidad las imágenes coloreadas de las filmaciones de la época. La narración es ordenada y detallada, informando incluso de las edades de cada uno de los generales intervinientes en las batallas. Muy interesante es la exposición y la rápida evolución-adaptación desde 1.939 a 1.945 de los posicionamientos políticos y estratégicos de los gobernates y militares que van poniendo de manifiesto cómo la diplomacia, el mercado, la economía y la pugna entre naciones y grupos de poder son en esencia una y la misma cosa que se manifiesta en diferentes valores de gradiente. La "Realpolitik" en definitiva.

Orgullo y pasión

Aquí tenemos la inverosimil historia de un oficial inglés que en la España ocupada por las tropas napoleónicas se pone al mando de una horda de desarrapados ibéricos para trasladar un cañón feo de grande hasta la ciudad de Santander, pero sin saber muy bien por qué, salen de Santiago de Compostela, pasando por la Ciudad Encantada de Cuenca, montando un campamento justo debajo de un grupo de molinos de viento a todo trapo en la Mancha, para recalar poco después en el Monasterio de El Escorial, llegando finalmente a las puertas de Ávila. En semejante periplo tendrán tiempo para montar una fiesta flamenca con cinco guitarristas cinco, en lo que parece un poblacho zamorano, asistir a un improvisado rejoneo y disfrutar de una fantasmal y surrealista procesión de Semana Santa. Los diálogos tienen perlas de este estilo: "cómo son estos españoles, algo les impulsa a empapar su tierra con su propia sangre" o "este gente sabe morir". Siendo todo esto razón suficiente para dejar boquiabierto al más curtido cinéfago, lo más alucinante es que no se mueva un sólo pelo del peluquín de Sinatra bajo unos molinos de viento que giran ferozmente.

Esputo matutino

Otro de los fenómenos que el turista no avisado puede casi paladear en España es el castizo  escupitajo, gargajo, pollo, gapo, flema o escupidura que con mayor frecuencia se da en el albor de la  mañana y también tras las vespertinas y consistentes siestas de la canícula meridional. Experiencia impagable es la de regalar el oído con tan castizo sonido aquí y allá mientras se pasean nuestras calles. El sonido gutural con fuerte reverberación preludia la violenta salida del proyectil; podemos imaginar su tamaño y densidad que queda confirmada con el impacto contra el suelo, acuoso en ocasiones o increíblemente sólido en otras. Se trata de una costumbre muy española por la que lucimos orgullosamente nuestro pelo de la dehesa de forma parecida a la observada en bares y tabernas lanzando restos de comida, servilletas y colillas al suelo, sin rubor y con absoluta desenvoltura. Pero es que, ¿cómo empezar bien el día sin echar públicamente los malos humores acumulados durante la noche, sobre todo si se es macho, fumador irredento y víctima de la EPOC?

Tarzán

El “buen salvaje” de Rousseau es un componente más de lo que en las postrimerías del siglo XVIII catalizó en romanticismo. En este maravilloso divertimento de Walt Disney se repite el mito inaugurado por el empelucado ginebrino, ya nada original en nuestra época, pero la estética está muy cuidada, desde la música de Phil Collins al humor entrañable y el ritmo siempre trepidante. Aunque ese idealismo naturalista está constantemente presente en la película, fascina la escena (clave en la historia) en la que se enciende un quinqué al mismo tiempo que surge la música y las diapositivas de los hallazgos memorables del hombre en la época decimonónica que sacan del quicio selvático y apasionan enormemente al hombre-mono. Ya nada será igual a partir de entonces, Tarzán ha vislumbrado lo extraño que es, la capacidad de su especie para inventar el mundo.

 

Julio César (siglo I a. C.)

Grandioso ejemplo histórico de astuta diplomacia y manipulación del poder, de alianzas y traiciones oportunistas. Sus audaces conquistas bélicas le proporcionaron una aureola que supo aprovechar para hacerse con una autoridad incontestable, sobre todo entre sus más allegados, los mismos que le dieron muerte en los idus de marzo del año 44 antes de Cristo. Símbolo de  poder omnímodo conquistado gracias a su valor y sus méritos, símbolo también de las contradictorias pasiones que tal fuerza provoca en los hombres: fascinación, temor, admiración, odio y traición contra quien por su propia condición no admite réplica, rivalidad, ni más ley que la suya propia.

Celestino

Este buen hombre es un político compacto, con un aspecto impecable, es capaz de hablar sobre cualquier cosa durante horas sin decir absolutamente nada, y si algo dice, ya se encargarán los hechos de contradecirlo. Pero poco importa eso, no descompone su aplomo ni se despeina ante los abrumadores datos del paro; ya van para dos años los que lleva al frente del ministerio de trabajo; dos años aciagos para el empleo en los que no ha perdido nunca su sempiterna sonrisa. Su valía para la política está ya sobradamente probada, debería probar con el póquer, seguro que se convierte en todo un crack.

Jon Juaristi

Como Dante que baja a los infiernos y de los cuales regresa, es apasionante y singular la asombrosa trayectoria de este vasco, desde el terrorismo etarra  al que perteneció en su juventud hasta su conversión al judaísmo. Se trata de un personaje valiosamente único por confluir en él una experiencia personal y directa dentro del fanatismo nacionalista, con un gran nivel intelectual para presentar con el mayor rigor y fidelidad las miserias mitológicas de los separatismos periféricos de nuestro país. Pero Juaristi no ha limitado su análisis de lo nacional español por la vía negativa del secesionismo, sino que también ha profundizado en la vía positiva que define la moderna identidad española a partir del enfrentamiento en el siglo XIX con el invasor francés.

Aníbal (siglo III a. C.)

Desde un punto de vista diacrónico, las hazañas bélicas de Aníbal constituyen la prueba postrera para la definitiva hegemonía de Roma en la cuenca del “mare nostrum”. Sus dotes de estratega se enfrentan a las de Escipión el Africano y simbolizan el choque crepuscular de las grandes metrópolis a la escala antropológica de corte griego existentes entonces en la cuenca mediterránea, con el nuevo leviatán romano que se encuentra en pleno proceso de maduración y expansión. Si Escipión o Aníbal eran o no conscientes de su papel trascendental en este episodio histórico no tiene especial importancia en su aspecto psicológico, pero para concepciones filosóficas hegelianas, materialistas o hermenéuticas, constituye un momento que aporta importantísimos datos; me atrevo a decir que coincidentes respecto a la ética en tanto que ambos generales toman clara conciencia del pasado en el papel de sus antecesores en lides semejantes (está claramente presente la figura ya entonces casi mitológica de Alejandro Magno), y también del futuro (ocaso de un modelo político y florecimiento de otro, ambos, pasos de gigante para lo que hemos dado en llamar "humanidad").

Alejandro Magno (siglo IV a. C.)

Muchas y muy elevadas son las cualidades de este personaje de la Grecia antigua, pero entre todas ellas destaca una voluntad férrea. Dirigido desde su infancia hacia altos fines, con una esmerada educación en la que participó nada menos que Aristóteles, creció en un ambiente educativo, social y geopolítico propicio para que llegasen a buen término las impresionantes gestas bélicas que obtuvo con posterioridad; son estos factores imprescindibles para el surgimiento del mito en el que se convirtió, aunque de nada hubieran servido sin que Alejandro desde muy joven hubiese estado convencido, infundido de estar destinado a grandes conquistas. Son la pasión y la constancia componentes esenciales y primarios en el hombre, fortaleza en suma para que pueda conseguir sus propósitos, sin que por ello lleguen a ser suficientes ni garantes del éxito si no están acompañados de una aguda inteligencia y de las características ambientales que no hagan las metas imposibles.

Veguerías

La puesta en marcha de las veguerías en Cataluña será una nueva andanada en la línea de flotación del buque nacional español. Va acompañada necesariamente de la desaparición de las diputaciones provinciales existentes actualmente en las cuatro provincias catalanas, y parece que en principio permanecerán los distritos provinciales a efectos meramente electorales, aunque es de suponer que las figuras jurisdiccionales de las provincias irán vaciándose de contenido progresivamente hasta que su cascarón se desintegre con el tiempo. El enfoque más ajustado que puede sostenerse frente a esta situación es el biológico-anatómico que se observa en un proceso canceroso, por el cual una de las partes del cuerpo crece y evoluciona a expensas del resto. Con una teleología distinta e incompatible con la del todo al que pertenece, sin embargo su vascularización e inervación se mantiene sin que el ente que lo contiene y alimenta consiga percibirlo como un peligro de carácter letal. (fuente de la imagen: diario ABC)